Un smicer es un consumidor que pone a prueba la calidad del servicio prestado por los minoristas para ayudarles a mejorar.
Su papel consiste en ir de incógnito a un punto de venta y ser atendido como cualquier otro cliente. Aprovechan el servicio ofrecido, observan lo que ocurre a su alrededor y rellenan un cuestionario para evaluar su experiencia.
Estas observaciones se envían a la tienda para su análisis. Servirán de referencia para comprobar que las normas de calidad se aplican correctamente y sugerir ámbitos concretos de mejora que se ajusten a la realidad sobre el terreno.
Smicer es ante todo una actividad de ocio
Los Smicers desempeñan el triple papel de actor, detective y experto en la experiencia del consumidor. Como un ratoncito, lo ven y lo oyen todo.
Sigue un escenario preciso, observa los detalles y aprovecha para disfrutar de nuevas experiencias (comer fuera, dormir en un hotel, informarse en una tienda o agencia de viajes, pasar un fin de semana en un parque de atracciones, etc.) mientras le compensan.
No es un trabajo, es una situación en la que todos ganan. Entre smice y sus smicers se establece una simple relación de confianza (sin subordinación).
En resumen, smicer es una oportunidad para que los smiceurs aprovechen una buena oferta y, a cambio, compartan sus experiencias.
